Los umbrales del delirio

Prosa poética

El mar, las olas, la música, el viento, el bar, un taxi, son testigos de un delirio que sucede con un tú del que jamás se menciona el nombre. Un laberinto, un desorden alfabético y una rapsodia al beso se unen para dar vida a un texto colorido.

 

Los umbrales del delirio es un canto al amor, una total entrega al otro. Una apuesta desde el cuerpo por el cariño. Un tatuaje en el alma, nunca una cicatriz. Relatos que denotan un habitar sencillo, en compañía. La mirada, la boca, el abrazo se funden con ritmo de poesía. Conmemorar el deseo es el umbral que con palabras se acaricia. Les comparto uno de sus textos. El ebook lo pueden encontrar en Los umbrales del delirio


The sea, the waves, the music, the wind, the bar, a taxi—all bear witness to a delirium unfolding with a "you" whose name is never mentioned. A labyrinth, an alphabetical jumble, and a rhapsody to the kiss combine to give life to a vibrant text.

 

The thresholds of delirium It is a song to love, a total surrender to the other. A commitment from the body to affection. A tattoo on the soul, never a scar. Stories that denote a simple life, lived in companionship. The gaze, the mouth, the embrace merge with the rhythm of poetry. Commemorating desire is the threshold caressed with words. *(not available in English yet)

Desorden alfabético

 

Pretendo arrojar un motín de palabras ininteligibles de mis labios a tu boca. Hacer que busques un orden en tal conflagración. Entretenerte como si se tratara de un crucigrama sin fotografías. Preguntarte por el expresidente de Uruguay o por el color de la tarde ahora que fallece. Hacerte pasar tu tiempo conmigo. Jugar una partida de ajedrez. Pedirme el blanco. Saber ganar. Lanzar un anzuelo para recuperar una palabra del motín. Decir por ejemplo que rescatamos libélula. Sentir su dorso tornasolado planear cerca nuestro. Besarnos. Recibir de tu boca una enciclopedia en desorden alfabético. Comenzar con la palabra poema. Hacer una disección silábica y no saber qué parte conservar de ese cuerpo triangular. Reconocer que tu nombre es un poema y elevarlo a la enésima potencia. Ver cómo se multiplica alrededor mío, cómo crece, cómo aúlla, como languidece todo lo demás. No contar sus sílabas, abandonarme a su ilusión. La ilusión de un nombre compuesto... Caricia de letras y murmullos. Carpa de adioses y bienvenidas. Barco, lugar favorito de mis heteretopías. Canción y melodía. Bésame otra vez para recuperar el infinito.

  

 

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