jueves, 17 de septiembre de 2026

Cumple tanto

No todos los días se está de cumpleaños aunque ya no sean años los que se cuenten con los dedos sino décadas, jajaja...

¿Dónde está la trayectoria? Escondida. ¿Por qué? Caprichos del destino. ¿Hasta cuándo? Nunca se sabe. Con la literatura al igual como con un parto, nunca se sabe. Cuarenta semanas pueden ser cuatro años o cuarenta en buenos términos, de lo contrario, una ceniza más para la eternidad.

Los árboles geneóligicos también se pierden, el tatara... nunca sabemos que hizo, cuáles fueron sus preocupaciones, a qué oficios se dedicó. La tatara, cuántos hijos parió, si tuvo tiempo de ser ella, de conocerse ella entre tanto alumbramiento.

Sigo creyendo que los más afortunados son los árbóles. Ahí, bien plantados, resisten o mueren según la estación, no se preocupan por los hijos y es menester dar frutos cuando su especie lo dictamine. En ellos se posan loros, guacamayas, petirrojos, orejaamarillos y hasta sirven de columpio para los orangutanes.  

¿En cuántas vamos? Casi en cinco, no me da pena decirlo. 



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por visitar mi blog.

Si deseas compartir tus opiniones, preguntar sobre mis libros, proyectos literarios o posibles colaboraciones, puedes dejar un comentario. Disfruto leer cada mensaje y responderé tan pronto como me sea posible.

Martín

  Muy interesante. Es el mismo Martín con una situación y una decisión. Resulta que tiene cuatro instancias, trabajos, una relación afectiva...