viernes, 11 de septiembre de 2026

¿Y dónde están los niños?

 No es por la hora, estamos entresemana, no sé si están escondidos haciendo tareas, pero tampoco los he visto sacando a sus perros.  Son los adultos quienes los pasean y hay ancianos tomando el sol. 

El pasamanos solo se permea con la lluvia, ya no hay manitas que se cuelguen de él y el lizadero hace rato que no sabe lo que es una nalga.

Ese techo ya no es un simulacro de casa y solo recibe la lluvia que por estos días, también es escasa.

No sé si convocar a los niños con  una piñata improvisada o repartir dulces con una invitación al parque en los apartamentos, sin ser halloween para ver cuántos bajan. ¿Y sin son tan pocos... como los que he visto visitando a la abuela y yo que aún no me convertí en una, espero que me visitaran?


 

jueves, 10 de septiembre de 2026

El cocodrilo

Si entrara a la piscina tú tendrías que rescatarme; no porque no supiera nadar, sino porque mi capricho sería flotar, flotara como una niña a quién sus brazos la sotienen mientras sus pies comprenden qué es estar el agua.

La piscina no sería climatizada y el frío posiblemente ya tendría mis dedos arrugados. Como un cocodrilo te asecharía como presa. Lento, sin afan, esperando que lanzaras el flotador para hacerte caer al agua con él. 

Una vez dentro, tú vestido aún, te enojarías conmigo y por desgracia no podríamos llorar de la risa porque ni tú ni yo, lo notaríamos. 

Habría sido más fácil si te amarraras la soga al cuerpo para no perder el equilibrio en la orilla y no caer en  mis fauces desesperadas. 

Sabrías que probar un bocado tuyo no habría sido suficiente porque ya había probado tus labios y aunque en un principio me hubieran resultado insípidos, me terminaron gustando. 


 


 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Aquel tejado

Aquel tejado me separa de la calle y los árboles. Me niega una parte del cielo. Me obliga a mirar mis pies mientras paseo a mi perro. Estoy aburrida. Una palabra que nunca se ha escrito en esta página. 

El paisaje me abruma tanto que no encuentro placer en sus acartonados ladrillos. Preguntarme cuándo fue construido o por quién no me despiertan curiosidad alguna.

Quizás una araña o una lagartija o escalandolo, sí... así como la paloma que se posa esporádicamente sobre él. Entonces ya deja de ser un muro con tejado para ser una casa. 

No veo arañas  ni lagartijas, es de día y deben estar escondidas. No sé que las separa del muro y el tejado, quizas sea mi perro y mi presencia.  

 

martes, 8 de septiembre de 2026

Lina María

Definitivamente es un buen hombre, es centrado, estable, fiel. No deberías dudarlo tanto. ¿Qué quieres ponerlo a prueba? ¿Cómo sería eso mujer?

Fácil, le propongo un proyecto de nosotros en el mediano plazo. ¿Pero si así no es él? Tú no lo diijiste. Te dije que era centrado, ¿cómo interpretas eso? Quiero más. Quiero saber si está verdaderamente comprometido. Ya, entiendo, no será tu propia inseguridad lo que te aflige.

Ni se te ocurra hablarme así. ¿Hablarte cómo? Así... dime, ¿qué piensas hacer? Prepararé una velada romántica y le diré que es hora de mirar hacia nuestro futuro. Eso está bien. ¿Estás segura de que ese futuro te incluye? Por supuesto. Entonces, ¿por qué necesitas ponerlo a prueba?

lunes, 7 de septiembre de 2026

Respirando el cielo

A veces solo nos queda reposar, saber reposar. 

Ya olvidé cuando fue la última vez que me dejé caer sobre la grama con los ojos cerrados, solo respirando el cielo, porque sí, el cielo se puede respirar.

A veces pienso que soy una nube, que los roles se invirtieron y que seré yo quien decida llover, bastarían un par de lágrimas para inundar una comarca. 

No necesito pensar en ti para volver a mí. ¿Cómo es eso? A veces me obsesiona tu ausencia. Dejarme caer es una manera de rendirme sin doblegarme. Recordar tu amistad con gozo, no pensar en lo que pudo ser. 

Volver a la grama, volver al cielo, ser hoja, ser nube y dejar que hasta las hormigas o los aviones se me atraviesen o se posen sobre mí.  

sábado, 5 de septiembre de 2026

Literatura y Tarot

 Taller de Luna


El jueves tuve el privilegio de ser invitada al programa Taller de luna gracias a Luis Fernando Cuartas y la Universidad Nacional para hablar de Literatura y Tarot.

Hablar de ambos mundos entrelazados ha sido mi intención durante los últimos tiempos aunque los arcanos han estado presentes en mi inconsciente al momento de escribir.

¿Cómo escribo? ¿Cómo interpreto el tarot? 

La asociación libre. La empatía. El azar. La confianza y la belleza del ritual.

El ritual parte de un incienso y una vela encendidos junto a una taza de café sobre un mantel rojo. Rider es el tarot que leo. 

Cada consultante trae sus propias circunstancias presentes con las que puedo vislumbrar y dialogar. A partir de allí puedo anticipar el futuro inmediato, algunos hechos e imprevistos que pueden ocurrir durante ese futuro inmediato y un consejo de las cartas.

Pero ahí no termina una lectura, priman las preguntas. Todos queremos respuestas. El tarot puede orientarnos. Eso sí, el libre albedrío está por encima de todo y una decisión cambia toda la ruta. 

La literatua y el tarot se fusionan en el inconsciente de cada escritor con su propio insconsciente. Al momento de escribir, lo onírico, lo perceptual. También de manera consciente con la investigación rigurosa que cada autor realiza sobre la obra que está escribiendo.

 Todos somos intuitivos de una u otra manera, el asunto es qué tanto confiamos en nuestras corazonadas.  He tenido muchos consultantes que salen diciendo: no me dijo nada que yo no supiera. 

Ahí perfectamente está la gracia. 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Mi tía Cecilia

 


Al mediodía se quita el vestido de lino, se pone una bata para no arrugarlo y se hace un moño alto. De niña la vi repetir ese ritual todos los diciembres en Cartagena, cuando yo escapaba de las lluvias y del asma. Mucho antes de saber que había construido una inmobiliaria respetada o que viajaría por medio mundo, ya sabía que en esa casa había un modo particular de habitar el tiempo.

Ella era mi refugio. 

Durante mucho tiempo pude visitarla hasta tres temporadas por año. Mientras crecía ella me recomendaba lecturas tanto de su biblioteca como de las revistas de moda que no podían pasar desapercibidas en su estar.  Mientras mi padre era más conservador ella me lanzaba a Desayuno en Tiffany´s. 

Siempre ha sentido fascinación por otras culturas y por el rol de la mujer en cada una de ellas, no ha dudado en ponerse un niyab cuando ha sido el caso y viaja tanto que nunca sé desde dónde recibe mi llamada. 

Ahora la vida le ha regalado nietos, cuatro para ser exactos. Le dicen Chechi y de veras el apodo le queda lo más bonito. Es la prolongación de su existencia como diría mi padre. 

Diego


 Diego está muy estresado en su trabajo a pesar de que cuenta con todas las herramientas para desempeñarse bien. Los demás no creerían que en el fondo duda de sí mismo.

Los presupuestos lo agotan de manera singular, son un dolor de cabeza porque nunca hay certeza de si se alcanzarán.

Un poco de confianza no estaría de más, cuenta con un buen equipo de trabajo, experiencia, y fortaleza.

Sus dolores de cabeza están centrados en un futuro que no puede controlar. Presupuestar también es confiar, si las cosas se hacen bien, no estará lejos de acertar. 

¿Y dónde están los niños?

 No es por la hora, estamos entresemana, no sé si están escondidos haciendo tareas, pero tampoco los he visto sacando a sus perros.  Son los...