sábado, 1 de noviembre de 2025

Una mala inversión

 Reconocer cuándo se realizó una mala inversión puede tomar meses e incluso años. El inventario puede acumularse y confundirse con el polvo. Las cajas aglutinadas solo tienen dos filtros por los que se asoma la  luz. Producto terminado que no alcanzó su destino por falta de promoción y defectos en la distribución. Es tarde. No vale la pena quejarse, hay que asumir el riesgo con todo lo que representa. El asunto es si se conserva o no el alma del apostador. ¿Fue solo un quebranto o una incisión en el ego? 

Reconocer que hemos fracasado en algo en algo a lo que le invetimos mucho esfuerzo, cuesta. 

La luna de hoy, 1o de noviembre es creciente ascendente, la luna llena no la veremos hasta el cinco. Me gusta apostarle a las lunas con sus mareas y tiempos de siembra, con momentos para podar y cortarse el cabello. La luna apuesta por nosotros a pesar de girar una y otra vez sobre nuestro eje. Podríamos decir que cada luna es una apuesta nueva aunque nosotros parezcamos los mismos. Ella conoce nuestros ciclos, ve las tormentas, puede anticipar tsunamis, incluso conoce con anterioridad cuándo va a temblar la tierra. Y allí, en silencio, no apuesta por nadie. El ser humano no se hizo para ser apostado. 

Somos una mala inversión para el cosmos entero. Un planeta azul que se consume entre dióxidos y calentamiento. 

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