domingo, 15 de marzo de 2026

Silueta de mujer acostada

Podría tratarse de una pintura en carboncillo. Líneas que definen una mujer próxima a despertar. Quizás con el sueño inconcluso de alguien más. ¿Por qué inconcluso? Porque jamás le dijo que lo amaba. Fueron amigos y nada más, él tuvo la osadía de retratarla, ella se dejó cartografiar. 

No hubo tacto diferente a las palabras. Solo existieron miradas donde ninguno jamás bajo los párpados o miró hacia otra dirección. Frente a frente se dijeron adiós y esa despedida aunque fue ligera no evita su deseo de permanecer dormida para no despertar sin él.

Las amistades también se pierden, también se niegan, también se dicen adiós. Ella insiste en no despertar para no tener que verle la cara al artista sin saber las pesadillas que la persiguen cada vez que recuerda la última vez, el último abrazo y la primera vez que sintió su aroma. 

Nunca es tarde para regresar a él. Es fácil, solo hay que seguir su pista y sus marcas, pero ella prometió no volver y eso es lo que hará mientras no sienta que amanece un día más sin su respiración tan cerca.  


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por visitar mi blog.

Si deseas compartir tus opiniones, preguntar sobre mis libros, proyectos literarios o posibles colaboraciones, puedes dejar un comentario. Disfruto leer cada mensaje y responderé tan pronto como me sea posible.

Faltó la alegría, sobró el color

Ah sí, imágenes en blanco y negro. A eso los tengo acostumbrados. Hoy soy una mujer triste que intenta subir el estado de ánimo con un poco ...