Pronto linternas salen desde el bosque y grito
—¡Aquí, aquí!
Estuve tan cerca que no soy consciente ni del propio peligro que represento.
Debe ser difícil para él cuidar de mí. Cuando cree que apagamos la luz y que por fin es que vamos a dormir es cuando me enciendo, abro las cobijas, salgo de cama y cierro la puerta como si fuera mi manera de discutir.

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