Mi cuerpo es tu frontera. No podrás deslizarte a por mí. El pasado te condena, mi presente es mejor desde que ya no estás aquí. No te pienso no. ¿Entonces por qué escribo aún de ti? Olvidar también es recordar. Y muchas sendas mías transcurrieron contigo en mente.
Quizás no te agradecí por lo que representaste en mi obra y en mi vida, pero es tarde e incluso es mejor así.
A veces tus ojos o tu voz me llegan como un eco en sueños que elijo no contar. Sus palabras no siempre son dulces y siempre nos despedimos a pesar de que no puedo recordar dónde fue que nos encontramos.
Alguien me pide que levanté mi mano, que no mire al piso, que está bien ser mujer frontera. Que nada malo pasará. Que las amarguras también se irán.

Hola Clao, nunca es tarde para agradecer.
ResponderEliminarYo agradezco lo que escribes!!!
Dulce anónimo, gracias por permitirme compartir contigo mis fronteras.
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