La ventana sabe cuántas veces me asomé esperando que pasaras. Estaba encerrada en mi cuarto con matemáticas sobre la mesa, biología en los libros, ciencias sociales abiertas en la cama. Adolescencia con la efervencencia de creer que verte pasar era lo único que importaba.
Cuánto recuerdo aquella ventana de otra casa, nada que ver con este apartamento alto con estrecho balcón donde ni las aves vienen a alegrarme con su canto.
La torre se interpone entre la luna y yo. Nunca sé si está llena a menos que despierte de madrugada. Aunque hay noches donde la he visto ponerse como un atardecer nocturno y hasta fotografías le he tomado con nostalgia.
Qué habría ocurrido si alguna vez te hubieses atrevido a timbrar en aquella casa. Si verte al verte pasar me hubiera atrevido a lanzar un avión de papel, si me hubiera atrevido a soltar las ciencias sociales para socializar contigo. ¿Por qué tan tímida? ¿A quién se lo heredé?
Todo lo que canta la canción, no es más que un sueño de mi primer amor.
La fotografía de la imagen no me pertenece. Busqué al autor y no lo encontré luego.
https://youtu.be/Emzm-nK96mo?si=5zUbHzfzh-Ns6C6R

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