Soy pésima hablando de país. Toda mi vida he estado enferma y por ende me he concentrado en mirar hacia adentro buscando desesperadamente la manera de sanar. Es en la literatura donde he encontrado sosiego.
Sin embargo, como ciudadana y frente a los resultados de ayer, hay que reconocer que Colombia no tiene una sola cara. Que ambos perfiles niegan al otro y que esta polarización es no es algo nuevo. Nuestra país y su política ha sido violento desde sus orígenes y con la temperatura de ayer y ambos discursos, lamento sentir que continuaremos así.
Descalificar al otro, echarle el agua sucia, imponer las ideas en lugar del bienestar del pueblo en todas sus instancias es inaceptable. Es absolutamente necesario, defender las instituciones que también nos representan.
Para una segunda vuelta vamos tan agresivos que nuestra sociedad creo, no dimensiona los próximos cuatro años de gobierno. No solo tendrá que enfrentar al lastre del gobierno anterior sino proponer medidas de emergencia en todos los ámbitos: salud, ecosistema, corrupción, narcotráfico, guerrillas, paramilitares, ignorancia y pobreza.
Los que quieren continuar con las medidas inaceptables e irracionales del gobierno Petrista, no saben en qué nos están metiendo.
Abelardo reconoció no ser el candidato perfecto. Y no lo es. Sin embargo es nuestra esperanza y el rostro que yo, personalmente, elijo ver.

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