Ten cuidado, mujer así no voy a poder abrir bien la puerta. Mejor retrocede y parquéate bien. Cinco minutos más no harán diferencia.
No sé por qué te dejo conducir siempre a ti. Será porque es sábado y entre semana cada uno sale por su cuenta. Hoy no iré a la oficina y honestamente preferiría hacerlo. Estas reuniones familiares me cuestan trabajo, siempre preguntan lo mismo, son las mismas aceitunas y jamones en la sala, no hay licor y para rematar: me la llevo pésimo con mi cuñado.
Debí haberme quedado dormido en el auto tan pronto estacionamos.

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