miércoles, 21 de octubre de 2026

El jugador


Quizás fue mirando el río Neva u observando el Rhin. Años diferentes la misma mujer, qué digo, mujeres distintas. 
Contemplar el agua, las nubes, sentir el viento, seria frente al paisaje aunque bien pudo divertirse con él. 

Lentes que en realidad no eran para el sol sino para su mirada. No quería que nadie fuera testigo de su asombro, de su manera de calcular las distancias, de sus comparaciones con el río de su  ciudad; del raudal, de la fuerza o es sosiego, de lo acho y el simpre largo. ¿Cuál sería cada mar destino? 

Pensaba cómo habría sido viajar con él. Papá la acompañó en otros viajes; solía relatar sus experiencias cada vez que conocía un país nuevo, costumbres diferentes, dialectos para aprender, siempre le regalaba un libro del país que visitaba, que si era Argentina, se traía la poesía completa de Borges, que si era Estados Unidos, la sorprendía con Capote o Hemingway o si se trataba de Uruguay no podía dejar escapar uno de Galeano.

Nunca fueron juntos a Europa. Ahora lo añora y se pregunta si ese río le está hablando de él. Sus ojos, que nunca fueron mansos parecen estar allí. ¿Qué le diría? Cómprate El jugador de Dostoviesky.


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