No dejaré coordenadas por rastrear ni tendrá bandera mi embarcación. Las olas no serán un pastel para descubrirme, me habrán visto pasar como otros tantos que surcan los mares sin dejar cicatriz alguna.
Tal vez me detenga en una isla no nombrada para bautizarla con tu nombre aunque nunca pueda regresar a ella y nadie sepa que se llama así.
Las palmeras me regalaran cocos para abastecer mi tripulación solitaria y en la orilla recogeré conchitas de ostras para llevarlas hacia mi próximo destino.
Estaré cubierto de sal y arena y necesitaré un manantial en ti donde lavar mis silencios. De repente aves sedientas también aparezcan y me acompañen por un momento.
Serán entonces otros ojos, otra voz, otros labios los que me inviten a comenzar de nuevo mi cruzada, eso sí, sin nombrar ninguna isla porque la única, tiene tu nombre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por visitar mi blog.
Si deseas compartir tus opiniones, preguntar sobre mis libros, proyectos literarios o posibles colaboraciones, puedes dejar un comentario. Disfruto leer cada mensaje y responderé tan pronto como me sea posible.