sábado, 7 de marzo de 2026

De personajes y lecturas


 Existen más finales tristes que felices. Preguntémosle a sus personajes, a Bovary, a Justine, a Buck, a Karenina, a Lolita, a Los Buendía, a Frank Molina, a William Wilson, a Kurtz. Diría me lo sospeché desde un principio, pero era necesario leerlos hasta el final, hasta el desgarre, hasta el dolor escrito por alguien más. Se puede ser infiel sin remordimiento, asesino sin cárcel, doble sin peros. Es válido que un corazón nos delate o seguir a una Maga por París. Se puede aspirar a la región más transparente del aire y seguir la ruta de la seda una y otra vez. Rehacer momentos de gloria, arrancar páginas para llevarlas como talismán el bolsillo. Memorizar un poema de estación en estacíón durante el recorrido en el metro y hasta saberse los salmos con su número correspondiente. Aquí leo. Me da felicidad de solo verme leyendo. Es como recuperar algo... como soltar la muleta que ya no necesito. Sé que escribo mucho más lento, también más poco, pero perder el afán también es un logro. Aquí leo, aunque la foto sea de hace años y solo ahora la encuentro y la intervengo. La corteza del árbol me sostiene, el viento sugiere sútil movimiento. Estoy arraigada a tantos encuentros que no puedo renunciar ahora. Aún tengo aliento. 

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