martes, 5 de mayo de 2026

Cuándo no es quizás

 

Ya te dije que no. ¿Por qué insistes? Este día de madres no voy a pasarlo en la casa de tus padres. Siempre es lo mismo. Las festividades hay que pasarlas allá como si nosotros solos no fuéramos un hogar también.

No importa que María y Juan David vivan en el extranjero. No estamos solos porque el nido esté vacío. Mira los portarretratos, las fotos de infancia, las navidades compartidas.

Ah, ya sé, otra vez es tú mamá. ¡Ay caramba!

Pues bien, ve solo. 

No me hagas carita de perro abandonado. Ni así lograrás convencerme. Mira que traes la ficción encima y no pienso detenerme a este impulso narrativo. Debo contar que quieres obligarme a salir para que dejé el escritorio al menos un fin de semana. Lo siento,  no puedo ni quiero hacerlo. Estoy en inmersión. ¿Sabes qué significa la palabra INMERSIÓN? No, no, no se trata de meter la cabeza en un líquido, aunque sí, tengo la cabeza en algo. Vengo tramando...

Está bien, me convenciste. Quién quita que allá, con el cambio de ambiente se me ocurra algo para mi trama. 
—¿A qué hora me dijiste que salíamos, si era almuerzo o cena? 
No te he dicho.



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