domingo, 24 de mayo de 2026

El ensayista


 Debí esconderme cuando estaba a tiempo. No permitir que su mirada me hiciera sonrojar Dejar que los libros me protegieran de su lectura de mí. Que los adornos se agruparan para hacer una muralla lo ajeno e impredecible que podría resultarme su tacto. 

No quiero decirle que me despierta curiosidad. Estoy en desventaja. Y no es que siempre lo haya estado. Es simplemente la manera como me siento al verlo concentrado leyendo su pasquín. 

Déjame pensar un poco. Sé muy bien lo que siento, pero es tan pronto que mis dudas son más que lógicas. Un hombre que acabo de ver en una librería, leyendo solo como yo, un pasquín de literatura donde un texto mío había salido publicado, me atrae.

 Sé que no me reconocería porque por suerte los pequeños autores gozamos del anónimato. 

No sé si me reconoció o fue atracción. Sé que hablaste primero y fuiste directo al grano:

—¿Viene con frecuencia? No la había visto por aquí. 

Sin duda se dirigía a mí. 

—Vengo con frecuencia, pero a horas que no es muy frecuentado.

—¿Y qué clase de literatura la atrae?

—(Una pregunta incisiva) Me gusta todo menos los ensayos y las crónicas.

—¿Por qué?

—Como lectora no estoy lista para ellos.

—Es una lástima. Soy ensayista. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por visitar mi blog.

Si deseas compartir tus opiniones, preguntar sobre mis libros, proyectos literarios o posibles colaboraciones, puedes dejar un comentario. Disfruto leer cada mensaje y responderé tan pronto como me sea posible.

Las pantuflas y el cojín

  Las flores sobre el cojín te van a devorar entera. Que no digas que no te lo advertí. Vamos, no me mires así, ese reojo no te luce, pregún...