viernes, 19 de junio de 2026

Bitácora del presente


 Cuando no me ves por aquí estoy concentrada en una novela, cuando vengo es también porque necesito respirar. 

Llega la noche y mis anhelos se alegran con las cuartillas que logré hoy -- no muchas por cierto--, pero suficientes para ver un avance. 

La almohada es testido de los suspiros de media noche cuando doy vueltas en la cama conversando con un personaje o discutendo la próxima escena.

Un encaje que nadie ve es un pretexto para despertar la sensualidad que en mí, sigue despierta.

Cada voz y cada escena se repiten buscando imperfecciones, buscando las secuencias correctas. Las ciudades cambian, son urbes llenas de luz con diferentes paisajes, en unas mar, en otras montañas. 

El verde y el azul compiten por ser mi favorito y no puedo seleccionar a ninguno porque ambos me habitan. Tengo una manera particular de saltar del pasado al futuro y me cuesta mucho eso de estar en el presente por eso de estar siempre evocando o proyectando.

Quizás la manera más auténtica de anclarme al presente es venir a esta bitácora y narrar el día a día sin pretensiones de ninguna índule, con la esperanza quizás de que un lector se atreva a buscarme más allá de las imágenes con las que complemento mis textos. 


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