martes, 23 de junio de 2026

La expectactiva y el apego

No soy igual que antes...

Más sensible, llena de apegos tuve que comprender que los límites son necesarios, que las expectativas que construimos alrededor de una persona que queremos no corresponden con lo que esa persona es o puede darnos.

Quizás esas expectativas y la realidad funcionan como aquellos espejos distorcionados. Y no es porque algo esté mal, son las circunstancias en las que nos vemos envueltos.

A veces no podemos acompañar a otros en los procesos que están viviendo, en especial porque nosotros mismos no sabemos cómo afrontarlos. 

Y existe un apego personal de lo que fui versus lo que soy. 

Ese es quizás el más difícil de asumir porque implica el desgaste no solo de la mente sino del cuerpo y cuando no responden a como estabamos acostumbrados la frustración hace que esperemos de otros muchísimo más de lo que nostros incluso podemos darnos. 

A veces la comunicación se interrumpe, otras se necesita distancia.


 



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