Quizás el cuerpo no sea el mismo, pero nos sentimos cómodas en él. Ya no nos importa salir a la calle sin maquillaje y algunas soportan las canas a las que yo si no he podido ceder.
La conversación con una mujer así, es pausada, alegre, floral. Su mirada dice mucho de sí y cuida sus palabras porque conoce la importancia de decirlas o no a tiempo. Sí, sabe de los tiempos.
Quizás no tenga nociones de los estados de la luna, aunque toda su vida, sus ciclos hubieran estado regidos por ella.
Lee el horoscopo por curiosidad y no con ansiedad. Cree en el cosmos y en las energías y muchas son creyentes y le tienen especial fe a la Virgen María.
Cuando se acercan a los cincuenta...los sesenta...saben que han vivido más de lo que les espera y no le temen a la muerte porque están rodeadas de amigas en una sala con un café, sin hablar de las noticias, contando eso sí, de cómo se ha ampliado su familia. Con ellas es que esperan pasar sus últimos días.

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