domingo, 30 de agosto de 2026

Sobre mi padre

Ahora sí, nos vamos con  la alegría. 

2012. Poco antes de morir su padre consciente de lo que ocurriría, su despedida era inevitable pero él le hizo prometerle que no se deprimiría.

No lo hizo.

Continuó celebrando su memoria y se permitió gozar de pequeños placeres como una sopa y un vaso de leche. Tuvo el coraje de seguir viviendo sin angustia, sin reproches, satisfecha de que se lo había dado todo y él también a ella.

La orfandad, sí la orfandad no la acompaña. Cada risa es una celebración a su memoria. Cada dolor una certeza de contar con su consejo y compañia. 

En su memoria escribió Papá, un plaquette, donde reunía textos como el Banco de alcobas, Templanza y Uno de tus días entre otros. 

Tan solo conserva un ejemplar, el suyo y ha de confesar que por un año entero lo leyó cada noche antes de ir a dormir y esa lectura lo mantenía vivo. Hoy el pequeño libro está tan desgastado por sus manos que quiere tanto su contenido como las huella que su tacto lo recuerdan. 

 
 

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