Quizás lo mejor del tiempo no sea que cura ni que hace olvidar, es que pone distancia entre los cuerpos.
El olvido es cuestión de tiempo, yo afirmo que es cuestión de distancia. El no tenerte cerca, no te hace ni más lejano ni más cercano.
Sería una falacia decir que depende de mi corazón cuando es mi mente la que vuelve a ti cada que decido nombrarte en mi pensamiento. El poder de un nombre ¡Por Dios! Basta con que me tope con alguien con el tuyo para ver como se hace trizas mi intención de olvido.
Hace meses que no te veo, nuestros lugares comunes están repletos de extraños, la cerveza roja no sabe igualy las pulseras en mis muñecas no sirven para contar ausencias. Este espacio injusto, malhabido tiene la costumbre de hacerme arrepentir de solo un cosa: no haberte dicho que te quedaras.

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