No necesité coraje para decirlo. Me pareció natural. Era justo lo que le daba veracidad a mi obra.
Sin imposturas. Sin máscaras, sin artificios diferentes al de un ser humano que como yo, no podía dormir.
Ciento uno, el bróder, ambos monólogos de Antonio... para nombrar aquello que toda sociedad se esmeraba en ocultar. Imaginación y realidad, con litio o sin él. Salud o enfermedad. Vida, amor, pérdida, fracaso y amistad.
La pandemia hizo virales las enfermedades mentales. Salieron a la luz. Y era una luz bien merecida, no más flagelaciones, no más culpas, no más cuartos oscuros ni negaciones de las familias.
Apoyo, por fin.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por visitar mi blog.
Si deseas compartir tus opiniones, preguntar sobre mis libros, proyectos literarios o posibles colaboraciones, puedes dejar un comentario. Disfruto leer cada mensaje y responderé tan pronto como me sea posible.