sábado, 7 de marzo de 2026

Cosmo de nuevo


 Dicen que cuando tu perro te mira directamente a los ojos te expresa cuánto te ama. ¿Cómo le digo que adoro sus expresiones, su pelo, su ronquido e incluso sus ya insipientes ladridos y su tierna manera de sentarse? ¿Cómo le digo que ya no me importa que sea yo quién tenga que subirlo y bajarlo de la cama?

Sé que sus once años para mí son pocos y que para él son mucho más de la mitad de su vida. 

Es tan paciente que no me afana para dar un paseo. Aunque sean dos o tres, sabe que no le fallo aunque prácticamente en la unidad solo exista asfalto y la grama sea un bien codiciado. 

Come tres veces al día y dos concentrados, el húmedo y el seco. No puedo darle cuido seco porque no se lo come con su manjar de carne o de pollo, creo que le gusta más el de carne porque es más jugoso, el de pollo es más seco y sus cuadritos no convencen tanto a su olfato.

La última vez que tuve que ausentarme de casa me reconoció al instante aunque ya vea solo por un solo ojo y sospechemos que se está quedando sordo. 

Como buen pug duerme a tu lado, a veces sobre tu cabeza, a veces sobre tus pies. Y cuando hace frío se hace camino entre tus cobijas para sentirse abrigado. Puede tener uno o más amos porque su amor se multiplica cuando es necesario.

Mi hijo suele decirme que cuando Cosmo se vaya otro pug vendrá de nuevo y me niego, rotundamente me niego. Jamás habrá dos como él y aunque quizás algún día pueda abrirle mi corazón a uno más este peludo me robó el corazón y habita mi alma.

De personajes y lecturas


 Existen más finales tristes que felices. Preguntémosle a sus personajes, a Bovary, a Justine, a Buck, a Karenina, a Lolita, a Los Buendía, a Frank Molina, a William Wilson, a Kurtz. Diría me lo sospeché desde un principio, pero era necesario leerlos hasta el final, hasta el desgarre, hasta el dolor escrito por alguien más. Se puede ser infiel sin remordimiento, asesino sin cárcel, doble sin peros. Es válido que un corazón nos delate o seguir a una Maga por París. Se puede aspirar a la región más transparente del aire y seguir la ruta de la seda una y otra vez. Rehacer momentos de gloria, arrancar páginas para llevarlas como talismán el bolsillo. Memorizar un poema de estación en estacíón durante el recorrido en el metro y hasta saberse los salmos con su número correspondiente. Aquí leo. Me da felicidad de solo verme leyendo. Es como recuperar algo... como soltar la muleta que ya no necesito. Sé que escribo mucho más lento, también más poco, pero perder el afán también es un logro. Aquí leo, aunque la foto sea de hace años y solo ahora la encuentro y la intervengo. La corteza del árbol me sostiene, el viento sugiere sútil movimiento. Estoy arraigada a tantos encuentros que no puedo renunciar ahora. Aún tengo aliento. 

Danza del carrizo


 Te quedaste sin piernas. ¿Por qué usas esmalte oscuro? ¿Qué anillo llevas? Compórtate por favor. No sueltes la risa. No me hagas muecas, no me digas que me lo advertiste. Creíste que jugar era sencillo. Seducir jamás será una tarea fácil, los jóvenes dejaron de verlo como algo frugal cuando en nuestros tiempos era una verdadera faena. 
Quiero acercarme un poquito más, sospechar de qué color llevas la ropa interior, adivinar si es de encaje o no. Me gusta como tus manos caen con la gravedad sin sospechar siquiera lo graves que son para quien como yo, las observa. 


viernes, 6 de marzo de 2026

Detente


 Así dice una oración potente de protección, así señalan mis manos frente a tu cercanía. No estoy lista para tanto. Dame tiempo, dame espacio. No quiero ser tuya ni pretendo que seas mío, quizás sí en el pasado, pero en este presente estoy centrada en mí. Detente mira que te lo pido y por las buenas, no sé cómo ser por las malas pero supongo que llamaría a una comisaria de familia y diría que tu mirada me acosa o que tu voz insiste en conversar conmigo. Dime si también yo debo detenerme, si necesitas más de lo que puedo darte, si mis búsquedas truncan tu camino, si también debo detenerme en esta cruzada lejos de ti. 

Préstame un poco de distancia, regálame el silencio de vivir sin ti. Quiero aprender mil cosas nuevas, perderme en otros ojos, escuchar otras voces. Necesito perder costumbres, anidar sueños en despierto, vivir con una sana vulgaridad. Ser capaz de desnudar mis miedos, de fusionar angustias en una bola de plastilina amarilla para cambiar. 

Dime que me detenga, que mis palabras no hablen de ti tácitamente, que no mencionar tu nombre no te hace menos real o cercano. Permíteme alzar mis manos y rechazarte porque hasta ahora lo único que había hecho en mi vida era convidarte. Ya no estoy segura, necesito saber si cuento con la protección que necesito.

jueves, 5 de marzo de 2026

Mira que te miro


 Mira que te miro con mis ojos grandes y mis manos pequeñas. Te doy la hora por si careces de tiempo. Te hablo con mis señas a destiempo. Tan mañé-- me dice mi hijo tan pronto ve la imagen. Me río, no es a él a quien miro. Es a ti querido lector de mis desvaríos. Dirás que soy atrevida, y tienes la razón. Dirás que no me importa lo que ocurre en el mundo, las guerras, las elecciones, la violencia y debo contradecirte. Si me importa y mucho pero lo único que puedo aportar es  mi inconformismo como lo hice con Infancia bajo un cielo de fuego inspirado en los niños de Palestina. Observo una humanidad que se desmorona ante la tiranía de ignorantes sumidos en sus poderes. Carezco de equilibrio hasta para sostener mi propio cuerpo. No puedo sostener a nadie más. Solo puedo brindar mis palabras de aliento por una democracia transparente que es lo que necesitamos. Como yo, los colombianos estamos cansados de maquinarias políticas, de sobornos, de continuidades sin sentido. Este ocho de marzo no podré votar por mi incapacidad, pero estaré pendiente y confiada en que nuesto pueblo haga lo suyo:  elegir con consciencia

martes, 3 de marzo de 2026

Ora por mí

Necesito de tu ayuda. El granizo de la tarde parece comprender mi frutración ante mi ausencia de equilibrio y autonomía. Actividades cotidianas como abrochar un botón o pedir el piso para bajar en ascensor se han vuelto una hazaña increíble. No puedo ni pasear a mi perro. Cada paso que doy tiene que ser previamente calculado. Una fisioterapia simple es una exigencia compleja. Las líneas que antes me costaba leer ahora brincan más y la ficción en mis lecturas cotidianas están tan lejos que mi orilla no deja de hacer señas extrañándolas. 

No me queda más que comer y ver como esta vida sedentaria va apoderándose de mi peso y mis tallas. 

No me gusta la palabra resignación y me cuesta mucho aquella de aceptación. Tengo varias novelas comenzadas, pero mi aliento no es tan amplio como para abarcar ni siquiera una de ellas. Un día a la vez es la frase que más escucho. ¿Y la noche qué? Cuando duermo y sueño si puedo correr. 


domingo, 1 de marzo de 2026

Requisa


 Un atropello más en una vida convulsa. Manos arriba para una requisa de rigor. ¿Qué esconde usted aparte de sus modales de niña buena? Piense bien si lo que quiere es continuar en blog o abrir su propia página, la estética ya la tiene, la disciplina también ¿a qué le teme? ¿A que la requisen también? Aqui goza de un delicioso anonimato visible solo para naúfragos y amigos. ¿Teme que la sorprendan otra vez hablando desde su ventana y comentando el clima interior y exterior? Es posible que usted no esté en el lugar correcto o que su afán de disparar al aire no duela en ningún  lugar. Es posible que los ojos a los que quiera llegar jamás la vean, es probable que pases desapercibida toda tu vida como tu obra que está ya solo en libro digital.

Estás pensando en arriesgarte. Tienes textos escritos hace quince años atrás. ¿Podrás mirarlos con el rigor  que se requiere? Baja las manos, toma ese teclado, reconciliate con él. Ahuyenta las imágenes cuando lo necesites. Se tú y no te temas. 


El traje con bufanda

  El traje       Es de invierno. Los tacones deberían ser botas pero las que tiene no la hacen sentir cómoda. Negr...