Mira que te lo digo, de nada sirve creer que uno puede tomar justicia por mano propia. Sé que tu mujer te engañó con tu hermano, pero si has de hacer un reclamo que sea a él. Sobre tu mujer... sabíamos cómo era antes de comprometerte.
Suelta esa botella que el licor no te ha servir. Aún tienes a tus hijos y por más adultos que estén, no querrían verte en estas circuntancias. ¿Qué qué les vas a decir? La verdad no estaría mal. Que juzguen a su madre como cada uno quiera. Lo importante es que tú no te derrumbes.
Que cómo sé yo de esto. Yo engañé. Durante dos años fingí ser el hombre de la casa cuando los momentos más felices eran los que estaba fuera. No digo con esto que esté justificando a tu mujer ni mucho menos. Pero la justicia llega, mira que mi mujer, sin enterarse si quiera, se fue de casa un día cualquiera.

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